Calvià, sábado 13 de junio de 2026
El Final Boss desbloqueó todos los logros
Víctor M. Conejo
Antonio Sureda
En lenguaje jueguil noventero, un logro desbloqueado en un arcade era un triunfo. Significaba que habías hallado y conquistado un premio especial, un tesoro oculto o de mayor dificultad. La recompensa al completar un objetivo específico, la celebración de una meta superada. Podría haber varios en un solo videojuego, incluso puntapala. Por ahí va la música de Xino Arcade: logro-logro-logro-logro y así hasta los infinitos. Lo escribió alguien el otro día: este pavo necesitaría siete Tiny Desk para poder desplegar toda su música, todos sus talentos y todas sus capacidades sobre el escenario. Ayer de nuevo hizo, maximizó, sublimó como le dio lo gana lo que había que hacer: ¿en formato pequeñico y media horica? Vamos.
Este Final Boss de la música desde hace décadas, tanto con La Puta OPP como en solitario, en proyectos compartidos o en colabos, se desplegó concreto y versátil, seriote y guasón, para cuello, cintura o pies, tanto espacial como terráqueo, old school o futurista. En el escenario e iniciativa curiosa pero triunfona de Espresso Concerts, se trajo además dos parseros suntuosos como Pau Walters al saxosexy y Musgo One al flow pollencí. Todo se resume en un solo término: FONK.































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